Pel.lícules

El vals vienés de La Novia

Estos días se ha representado en Lleida, ciudad donde vivo, la obra Bodas de Sangre de la compañía teatral La Perla29. La historia basada en la novela de Federico García Lorca fluye entre las interpretaciones de las grandes Nora Navas y Clara Segura, acompañadas por la música de Joan Garriga. Pero como lo mío es el cine, esta magnífica adaptación teatral me ha llevado a otra, esta vez en celuloide, que encumbró a la debutante Paula Ortiz y que se titula La novia. No era la primera película que dirigía pero con esta hizo cine con mayúsculas.

Todo el filme se transmite como poesía visual, desde las interpretaciones, la música, la imagen, la desolación, el paisaje… no hay nada que quede a la improvisación. La historia de La Novia (Bodas de sangre) es simple : el mundo atávico. Las pasiones primitivas. Dos familias marcadas por la muerte, el dolor, la tierra y la venganza. Una novia con un nudo en la garganta, en medio de un desierto, en la víspera de su boda. Ella quiere casarse con su novio, aunque no lo ama. Su alma está unida a Leonardo.

La tragedia se masca en el aire, que cada vez se hace más denso hasta asfixiar a los personajes. Cabe destacar el trabajo de Inma Cuesta, la mujer lorquiana y de raza española por antonomasia y también el de Asier Etxeandía como el novio y Álex García como Leonardo (puro instinto animal y salvaje). Y en medio de tanta lucha y tensión aparece el vals vienés. Uauuuu que maravilloso momento fílmico en que los protagonistas bailan al son de una música orquestrada por Pachi García y adaptada de Leonard Cohen.

La esencia de la película recae en la sensación experimentada que produce. Una historia conocida por muchos, con un trágico final, pero que, aun así, sorprende en su conjunto.

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Curiositats

Raúl Arévalo, la madurez de un tipo normal

El otro día fui a ver El aviso de Daniel Calparsoro.  El film propone un rompecabezas prometedor pero se va desinflando a medida que avanza la película. Como no me pareció una obra destacable he pensado que voy a hablar del protagonista de la peli. Raúl Arévalo, un tipo que empezó desde cero con su “compadre” Daniel Sánchez Arévalo y se ha convertido en un impresicindible de los mejores directores de nuestro país. Conocí a los dos Arévalos (Raúl y Daniel) en la presentación de la ópera prima del director madrileño Azuloscurocasinegro. Vinieron a Lleida, als cinemes Funatic y compartieron ideas y vivencias con los espectadores que nos acercamos a ver la película. Los dos ya prometían… y estamos hablando de 2006. Han pasado 12 años y he podido ver cómo la carrera de Raúl Arévalo ha ido creciendo imparablemente.

Azuloscurocasinegro le valió los primeros premios pero también le abrió las puertas a otros proyectos más ambiciosos. En 2007 Antonio Banderas lo elegía para ser uno de los protagonistas de El camino de los ingleses. Después vendrían papeles maravillosos como el de Los Girasoles Ciegos o Siete Mesas de Billar francés. Y trabajo codo con codo con los grandes cineastas españoles: Gracia Querejeta, José Luís Cuerda, Daniel Calparsoro y Pedro Almodóvar. Sí, sí, Pedro también cayó rendido a los pies de un Arévalo que junto con Javier Cámara y Carlos Areces configura un trio de azafatos “singulares” en la comedia Los amantes pasajeros.

El actor nacido en Móstoles ha interpretado también a un agente policial en el thriller La isla mínima. El mismo año estrenó la comedia Las ovejas no pierden el tren, película en la que hacía pareja con Inma Cuesta o Murieron por encima de sus posibilidades (2014), comedia en torno a la crisis económica. Más tarde participó en el thriller Cien años de perdón.

Es en este mismo año que debuta como director de largometrajes con Tarde para la ira thriller protagonizado por Antonio de la Torre que le valió un Goya a la dirección novel y otro al mejor guión original. En 2017 tampoco ha parado de trabajar y le podemos ver en Oro de Agustín Díaz Yanes y en la ya comentada al inicio del post El aviso. Creo que tenemos Raúl Arévalo para rato y yo que me alegro!!!