Documentals

Visages et villages: el milagro de Varda

Agnès Varda es como una Amélie de 90 años. Ella es la directora de un entrañable documental en el que colabora con el joven artista gráfico francés JR que pretende recuperar la memoria de pueblos, aldeas y villas francesas a través del arte. Quiere mostrar a la sociedad aquello que a veces no se ve por “normal”. La película se presenta como un cuaderno de viaje en que Varda cuenta al espectador (como en casi todos sus filmes) parte de su vida a través de las historias que nacen de las paradas que hacen junto a JR. Unas paradas que transforman el lugar que visitan (emocional y literalmente). El público acompaña a este dúo de artistas (que se llevan 60 años de diferencia) en su peregrinación por sitios con charme francés que acaban siendo objeto de reivindicación o recuerdo.

Con una furgoneta transformada en una gran cámara fotográfica Agnès y JR van coleccionando estaciones de paso que dejan al azar y que acaban formando parte de sus recuerdos. Me apetece destacar uno de los momentos del filme que pone de manifiesto ese empoderamiento femenino, reivindicado siempre por Varda, de las mujeres que están al lado de los estibadores. La cineasta de la Nouvelle Vague las transforma en auténticos totems que presiden el muelle de Le Havre y así, cada paso que dan la pareja artística, te acerca al buenrollismo que desprende todo el documental.

Ese buen rollo se rompe hacia el final con un episodio que muestra, una vez más, el carácter uraño y intransigente de un Godard que hace llorar a la protagonista. No obstante, el filme huye hacia adelante y recupera el tono de liberación que respira todo el viaje. Es un gran homenaje a la particular visión de vida de una “giganta” que a sus casi 100 años no consigue desprenderse de esa mirada naïf del mundo.

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Pel.lícules

Petit Paysan

Gracias al ciclo EUROcinema i JO (Lleida, Mira el Cinema Europeu) he redescubierto una pequeña joya del cine francés que ya había pasado por las carteleras de mi ciudad. Petit Paysan narra la peripecias de un ganadero, Pierre, que descubre como una de sus vacas está infectada por una epidemia que se extiende por Europa. No quiere perder a su ganado y empieza a hacer cualquier tipo de cosas para salvarlas.

El argumento del filme es muy simple y su director, Hubert Charuel, se recrea en las pausas, silencios y cotidianidad de la vida de este granjero que se desvive por sus animales. Yo creo que es un canto al amor profesional, llevado al límite ya que traspasa, en algún caso, la legalidad. Pero nosotros se lo perdonamos todo a Pierre, interpretado de forma sublime por Swann Arlaud (un total descubrimiento por mi parte de un grandísimo actor galo), ya que consigue que estemos de su parte desde el minuto uno de la película. Arlaud convierte su cuerpor y su trabajo en una penitencia, por la cual está dispuesto a arriesgarlo todo: la familia, la amistad, el amor, etc. Frente a él se encuentra su hermana veterinaria, Sara Giraudeau, que encubre sus mentiras hasta que llega un momento que no tienen escapatoria.

Es una película salvaje y llena de naturaleza en que el espectador puede oler casi el estiércol que dejan las vacas, el heno verde, la leche caliente y hasta el sudor frío del protagonista. Cine con sentimientos y para disfrute de todos los sentidos. La realidad que muestra nosotros la tenemos muy cerca ya que Lleida es una tierra de ganado y que basa mucha de su riqueza en los trabajos de campo. Pero debo decir que salí de la sala de cine con otra sensación modificada de la realidad que me envuelve. Gracias Charuel por mostrar la cruda realidad que han vivido y viven algunos ganaderos de este nuestro “primer mundo”.

Pel.lícules

Cuando no se supera la crisis de los 40

Cosas de la edad no es una comedia francesa al uso. Aunque el tema está muy visto, hombre en cuarentena que no acepta su edad y se queja porque le dan papeles de padre en las películas, Guillaume Canet lo refleja de un modo irónico y riéndose de él mismo y su pareja en la película y en la vida real, Marion Cotillard. Puede que no sea de una profundidad vital extraordinaria pero si que es una estupenda reflexión sobre la vanidad en el mundo del cine.

Han tenido que pasar 8 años de la fantástica Petits Mouchoirs (aquí traducida como Pequeñas mentiras sin importancia) para poder volver a disfrutar de Guillaume Canet como director. Además en este film, el propio director hace un guiño a su anterior trabajo haciendo volar por la ventana el cártel de Petits Mouchoirs. En esta comedia, quiero destacar de forma muy positiva, la falta de pudor de ambos intérpretes para reírse de ellos mismos en muchos momentos del filme. Hay un momento Céline Dion de la Cotillard que le da sentido a toda el largometraje. La pareja también cuenta en este viaje a la autoflagelación, con la complicidad de otras celebrities del séptimo arte francés como Gilles Lelouche o el mismísismo Johny Halliday (que aparece de manera póstuma como un Peter Pan sin redención).

La historia narra la crisis por la cual pasa el propio Canet cuando en el cine empiezan a darle papeles de cuarentón, padre de familia y no de chico malo que gusta a las femmes fatales.  En este descenso a la autoparodia, Canet no tiene vergüenza al más absoluto ridículo. El intérprete cuenta con la inestimable compañía de su esposa Marion Cotillard, protagonista de algunos de los mejores gags de la función.

La película empieza a decaer cuando la narración se convierte en un auténtico desbarre hasta llegar al más absoluto ridículo culminado con botox y cirugía estética. No obstante creo que el director ha sido muy valiente a la hora de mostrar con sinceridad y humor lo que son capaces de hacer ciertos personajes (sobretodo dentro del mundo del espectáculo) para sobrevivir “Forever young”.

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(no) ES MI TIPO

Avui parlaré d’una pel.lícula poc comercial del belga Lucas Belvaux. Però abans vull fer una menció especial per la feina que està duent a terme els cinemes Funatic a la ciutat de Lleida. Van nèixer amb la intenció d’oferir pel.lícules indies i d’autor i des d’un bon començament van apostar per la versió original en alguna de les seues sessions. Precisament jo vaig aprofitar una d’aquestes, en francès, per poder gaudir de No es mi tipo. Si el començament el film aposta per una comèdia romàntica entres dos personatges d’afinitats i classes socials molt diferents, al llarg de la pel.lícula l’autor s’endinsa més en els sentiments reals i convulsos que tenen lloc en moltes relacions de parella. El director Lucas Belvaux va començar una trilogia de pel.lícules amb 38 temoins al 2012 pero amb No es mi tipo, adaptació d’una novel.la de Philippe Vilain, ha arribat a fer una bona pel.lícula que deixa un regust amarg a l’espectador.

 

Hi ha una parella protagonista interpretada per Émilie Dequenne i Loïc Corbery que pertanyen a mons molt diferents. Ell és professor de filosofia i ve d’una família intel.lectual típicament parisina i ella és una perruquera d’un poble de l’extrarradi com és Arras. Precisament el lloc és el tercer índex d’aquest triangle amorós. No es mi tipo mostrao explicar res i deixa la resposta a l’espectador.  Una pel.lícula per pensar.